
Dos palabras que me invaden cada vez que aparece alguien nuevo en mi vida. Más que palabras son sensaciones que llegan con esa persona, que hacen que me paralice y elija imaginar como sería mi vida con ella, en vez de expresar mis emociones y sentimientos. Me gana el miedo, el saber que voy a sufrir si esa persona me rechaza, el no poder ser amigos. Es algo que tengo muy en claro, pero que no puedo evitar sentir. Sin dudaspreferiría no sentirlo, no experimentarlo.
Siempre espero que de el primer paso, como si sintiera lo mismo que yo, y sin embargo puede que no sea así. Simplemente espero, espero y espero; hasta que pasa algo que me hace dar cuenta que es tarde, no se si demasiado, pero tarde en fin. Y con eso llega la frustración, el sentir que una vez más fracasé. ¿porqué siento el corazón roto?¿que forma tenía de saber lo que me pasaba si yo nunca dije nada, oculté mis sentimientos cómo siempre?
Uno no puede saber que es lo que siente en otro si no le pregunta, o lo dice lo que siente primero. Pero uno siempre prefiere ilusionarse y creer que el otro siente lo mismo y que algún día, en el momento perfecto, nos dirá lo mucho que nos ama. Todo eso para tratar de evitar lo inevitable, la desilusión, el desamor, el corazón “roto”, y una amistad que se distancia y se aleja con el tiempo.
Si de todos modos vamos a terminar sufriendo, ¿porqué no enfrentar todo de una buena vez? ¿Porqué preferir la ilusión antes que la realidad, la verdad? Es verdad eso de que la verdad no ofende, sólo ofende cuando no la queremos ver, cuando no la queremos aceptar. Pero de todas formas la verdad, buena o mala, tarde o temprano, siempre se hace ver. Sólo hay que aceptarla y aprender a vivir con ella, no sirve reprocharse por todo lo que deberíamos haber hecho y no hicimos. Hay que seguir adelante, así se repita la historia mil veces, hay que seguir. Siempre hay que seguir…